El respaldo de una trayectoria dedicada a la excelencia del tequila.
Gestado en el pequeño pueblo de llamado “Tequila” —cuna donde los pobladores prehispánicos iniciaron la tradición ancestral, bebiendo el jugo fermentado de agave, revolucionado con la destilación, en la época colonial para producir la bebida llamada “Tequila”. Villa y Zapata nace bajo la dirección del Ing. Jorge Martínez Cano, reconocido como el Experto Maestro Tequilero, título que distingue su profundo dominio técnico sobre el procesamiento del agave, la bioquímica de la fermentación y los secretos de la destilación. Además fundador de CITEMATEQ (Colegio Internacional de Técnicos y Maestros Tequileros) para formar a las nuevas generaciones de la industria. Contar con su liderazgo científico y artesanal es un verdadero honor para la marca.
Para el Experto Maestro Tequilero, Villa y Zapata representa la cúspide de su legado profesional:
“Es la obra máxima de mi trayectoria, el culmen de mi conocimiento y el mejor
tequila que he desarrollado”.
Un legado vivo que no se detiene aquí: su maestría, rigor y pasión trascienden hoy a través de sus hijos, quienes, a su corta edad y bajo su tutela, ya son reconocidos como maestros tequileros, asegurando el futuro y la continuidad de una estirpe consagrada a la más alta tequilería.
El respeto por la tierra se labra a mano.
Cada pieza de Villa y Zapata, es coronada con una joya, un tapón único, como auténtico tributo mineral a su origen mexicano (tierra de volcanes). Esculpido en piedra volcánica de obsidiana natural, seleccionando únicamente aquellas piezas que exhiben destellos dorados —exclusivos del suelo mexicano— y reflejos plateados nacidos del mismísimo volcán de Tequila, una pieza especial tan escasa que pocos han tenido el privilegio de apreciar en su vida. Por cada 3 a 5 toneladas de obsidiana extraída bajo la tierra volcánica, se obtiene únicamente una pequeña pieza con estos destellos únicos, a más de 3 metros de profundidad para garantizar la pureza y dureza requerida. Esto representa desechar el 99.5% de la piedra de obsidiana, para rescatar ese 0.5% que reune las características selectas.
Una vez obtenida, el maestro artesano destina entre 6 y 12 horas de labrado, transformando la piedra volcánica en bruto en una joya única de la artesanía mexicana.
Todo comienza en la tierra con denominación de origen, con la selección minuciosa de agaves con más de 7 años de desarrollo, cosechados tras haber confirmado la concentración de azúcares óptima.
Una vez realizado el corte de manera manual, se realiza un descogollamiento de alta precisión, retirando por completo este elemento al centro de la planta para evitar amargores indeseados, asegurando un equilibrio natural de notas dulces, astringencia sutil y un toque ligeramente especiado.
El agave se somete a una cocción lenta en hornos tradicionales de mampostería diseñados para garantizar una temperatura uniforme durante un ciclo de 36 horas:
Este proceso pausado transforma la inulina en azúcares fermentables, libera y elimina las mieles amargas y preserva intactos los aromas finos y la estructura del agave, logrando una pureza y profundidad imposibles de replicar en procesos industriales acelerados.
Una vez cocido, el agave pasa por un sistema exclusivo de molienda que integra la sabiduría tradicional con tecnología propia. Este método abre la fibra con suavidad sin sobreprocesarla, logrando una extracción limpia de azúcares que respeta la integridad de la materia vegetal y resguarda la delicadeza del sabor final.
La fermentación es la etapa más coyuntural del proceso, por desarrollarse con seres vivos. Se realiza en tanques cuidadosamente supervisados, utilizando levaduras nativas de la planta productiva que garantizan un proceso óptimo y natural.
Para conservar la máxima calidad, el proceso se mantiene controlado con estrictos parámetros bien definidos
A través de los siglos, la destilación ha representado la fascinante búsqueda del hombre por capturar la esencia viva de los aromas y transformarla en un espíritu tangible. En Villa y Zapata, este arte ancestral se eleva a su máxima expresión; mediante una destilación magistral y virtuosa, se extrae el alma pura del agave, dando origen a un producto de características únicas y de un carácter inigualable; el punto culminante donde la ciencia de la destilación y la belleza del tequila se vuelven uno solo.
Sus cortes no se rigen por un volumen fijo predeterminado, sino por un riguroso análisis técnico y organoléptico en tiempo real, extrayendo únicamente el corazón del destilado, eliminando compuestos responsables de asperezas para lograr un tequila elegante, con una retención controlada de compuestos pesados que otorgan carácter sin saturar el paladar.
La estandarización y el control de cada uno de los pasos de elaboración del Tequila Villa y Zapata garantizan una calidad superior y uniforme en sus lotes, conservando un producto natural, bien hecho, como debe ser – sin aditivos-.
Un destilado puro que expresa con honestidad el carácter de México, el conocimiento técnico de su creador y la cultura más refinada del tequila.
Para las expresiones Añejo y Añejo Cristalino, el tequila reposa en una fina selección de barricas de roble blanco americano y francés, elegidas meticulosamente por su perfil aromático y estructura.
Cuenta con una maduración de 1 año y 7 meses, alcanzando una complejidad sofisticada y un perfil profundo.
Hacer un tequila añejo cristalino es un reto que asumimos con el compromiso de producir nuestro mejor cristalino; con la convicción del cuidado en el suavisar de aromas y sabores, conservando la sutil esencia organoléptica del añejamiento – por que hay paladares que así lo prefieren.
Cada obra maestra de Villa y Zapata custodia más de nueve años de trabajo y seguimiento. Es el latido invisible de casi sesenta almas: manos que sembraron y cuidaron el agave bajo el sol de Jalisco, maestros que guiaron su proceso artesanal y de añejamiento, y artesanos que que decoraron cada relicario y labraron la joya de obsdiana que lo corona, para convertir este tequila 100% de agave, en el arte líquido que ahora reposa en tus manos.